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::: Debo aprender

. . Debo aprender a dejar de decirte que te quiero, porque cada que lo hago regresan a mi los días en que todo estaba bien. Recordando esos días comienza el hormigueo de manos y la necesidad de cerrar los ojos y olerte otra vez. Debo aprender a dejar de decirte que te quiero, porque cada que lo pienso miro de nuevo tus ojos grandes y caidos de los lados con una ternura que, aunque no siempre, me sabías dar. Debo aprender a dejar de decirte que te quiero porque cada que lo siento me doy cuenta que además te amo. Pero decir te amo ahora ya no suena igual. Debo aprender a dejar de decirte que te quiero porque no haremos nada diferente hoy, porque no sabemos y porque no queremos. Porque si quisieramos no estaríamos así: tu allá y yo acá, lejos, esperando nada, dejando entrar a todos, dejando puertas abiertas y cansados dejarnos ir. Debo aprender a dejar de decirte que te quiero porque de encerrarnos, uno de los dos va a sufrir más y no quiero ser yo. Debo aprender. Debo desprender. Debo reprender.

... desde el asiento trasero de la miniban

desde donde miro como se aleja mi camino.

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Aprendiendo a colorear

Mi mamá me enseñó a dibujar. Ella me enseñó que la mejor forma de no salirme de la línea es marcando primero toda la orilla de manera gruesa y después rellenar del centro hacia afuera de la figura, el marco interno dibujado primero evitaría que me saliera del contorno original. También me enseñó a colorear con pollito de colores, tomaba un cúter o navaja de las de rasurar de mi papá y rallaba el grafito de los lápices de colores haciendo polvito con el que después con ayuda de su dedo, un papel o algodón, tallaría sobre el papel para colorear tan lindo que parecieran nubes esparcidas por la hoja. Me explicó que la mejor forma de dejar un dibujo lindo era coloreando siempre en la misma dirección. Si primero dibujaba de arriba hacia abajo y después de derecha a izquierda y después en círculos, mis dibujos siempre terminarían rayoneados como "de kinder" y ella sabía que yo podía hacerlo mejor.  Por si no fuese suficiente, me  enseñó también a difuminar mis colorea...