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:: Con espinas en los pies y el corazón adolorido ::

Aquella tarde estaba tan confundida. Habían sido días muy difíciles de peregrinación.

Fué un camino "molto" accidentado, climas extremos, compañias intermitentes, cansancio... molto cansato.

El piso parecía firme, aún así tube mis precauciones y cautelosa buscaba no caer en pantanos o trampas para OSOS.

El mayor problema: decidí hacerlo descalza.

Con el tiempo, la superficie de las plantas de mis pies estaba gruesa como cuero de buey curtido por los años. Aún así, las espinas de los montes y selvas caídas traspazaba mi piel, entonces me dí cuenta que extrañamente:

"Tenía las espinas en los pies, pero me calaba el corazón"



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