Ir al contenido principal

== La lechera (1ra. parte)

Vendió la lechera su cántaro de leche.
Con el dinero se compró una gallina y unos huevos.
Vendió los pollos que al paso del tiempo reunió, y adquirió una ternera.
Con ella formó un hato. Lo vendió para comprarse una casa.
Y cuando tuvo casa no le fue difícil encontrar marido.
Pero el marido le salió mala cabeza. Por su culpa la lechera tuvo que vender la casa.
Con el dinero compró un hato. Pero no le fue bien, y le quedó una ternera solamente.
Nada le daba el tal animalejo, de modo que lo vendió y se compró unos pollos.
Se le murieron todos, y terminó con una sola gallina que ni siquiera ponía huevos.
-Estás acabada -le dijo alguien.
-No es cierto -respondió la lechera-. Tengo otro cántaro de leche. Con eso volveré a empezar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

::: 0:28, 4 de Mayo 2009 Mi primer Cuarto de Siglo

. . 04 de Mayo de 1984, la fecha de mi nacimiento. Quién diría la calidad de tipaza que estaba por nacer. Muchas palabras podría decir, pero los dejare a ustedes que lo hagan. Por favor, mi mejor regalo de cumpleaños, dejenme mensajes acá :D Posteriormente haré un post Especial y ÚNICO para ustedes, con cada una de sus muestras de agradecimiento. Los quiero mucho. Estoy muy feliz, he de decirlo. 25, falta tanto, tanto bueno. Dificil? Fantástico !!! No me fuí cuando todo apuntaba a que así fuera (en más de una ocasión), así que he de cumplir mis deseos y lograr el propósito de mi existencia. Amor Quiero Amor, soy amor, hoy será mi dia de festejar que sigo aquí, como muchos más de los que faltan. Gracias a cada uno de ustedes que me han hecho estos días, cada uno de ellos: Hermosos. Gracias. . .

::: Ama

... Ese día estabas vestido de amarillo, con esa gabardina parecías un canario brincolin. Recuerdo que fue muy divertido verte llegar, te marqué porque yo ya te había visto caminar hacia el encuentro, pero tu no sabías exactamente dónde estaba yo, así que te di un par de instrucciones antes y te dije a la distancia que bailaras mientras caminabas para verificar si eras tú quien venía. Sinceramente creí que no lo harías, pero me sorprendiste bailando en plena plaza capital entre la gente zombie. Desde donde estaba lograba ver tu sonrisa enorme y perfecta, siempre me enamoraron tus dientes ordenados en fila enmarcados por tus labios que aún recuerdo entre los míos. Yo estaba esperándote en la cafetería esa de la esquina, hacía frío y ya era de noche, pero yo no sentía más que un calor nervioso y constante, tenía años que no sentía eso que llaman “mariposas en la panza”. Pero esa noche no dejaban de hacer toda una revolución dentro mío como si quisieran salir haciendo fiesta. Vaya que...