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Entradas

:::: Reencarnados

Dicen que voy en mi vida numero 4. Al parecer mi alma está mas "pa' allá que pa'cá" considerando que el numero 7 es el ultimo nivel. Hacer ejercicios de concentración mental ayuda a conservar una sana condición espiritual. En cada meditación, damos oportunidad a nuestro cuerpo espiritual de viajar por los espacios y los tiempos para corregir errores, enfermedades del alma, prevenir futuros indeseados y finalmente, ver reflejado lo anterior en una salud física y en una sanción tripartita final: física, mental y espiritual. Dicen también, que el objetivo principal de este periodo de "ir y venir" del alma a través de las vidas y los tiempos, es conseguir (o acercarse lo mas posible, según la evolución de cada cual) la perfección espiritual; buscando corregir los errores cometidos en la vida anterior, eliminando "karmas" y liberando tus "centros de poder". Uno de mis guías hasta hoy,  me dio la recomendación de meditar antes de dor...

::: A la sombra del Naranjo

Vaya que fue un encuentro extraño.  Lo que ese día sucedió, parecería parte de una película bizarra. Pero no fue así, es casi tan real como decir que yo mismo estaba ahí. Ahí estaba ella, una chica sin mayores pretensiones, y otras tres personas mas. Los amigos eran algo curioso, uno un chico raro, fresco, un tipo muy divertido. El era delgado y no muy alto, digamos una estatura promedio. Su tes morena clara le daba una tesitura muy especial. Cabello rizado y color negro, de rizos definidos y gruesos, con un largo ideal para ser considerado corto, pero lo suficientemente extensos para que lograran colgar por el frente de su rostro. La otra, una chica muy coqueta, de voz un tanto ronca que le da a su timbre una sensualidad muy particular. Trigueña, como bronceada al sol con un toque de vellos rubios a la luz de la playa. Su gran particularidad eran sus ojos de mirada picara, traviesa; una mirada con cierta maldad, como la de los niños antes de cometer un acto segura...

Murmullos Subterráneos

. . .   Dicen que debajo de mi ciudad existen habitantes escondidos. Espectros que susurran en los oídos de los incautos vagabundos come ratas.   Caminan casi flotando y se lamentan con frecuencia. Una perdió a sus hijos, algunos dicen que ahogados, quemados, piensan que ella misma los mató. Otra dicen que tenía belleza eterna consevida por el maligno y que desapareció con un barco en la pared, dicen que si ves más allá del cristal de las ventanas del gusano anaranjado, puedes ver la imagen del barco de vela ondeando aún su tela y que creyendola desgarrada, logra confundir sus largos cabellos ondeados por el aire de sus canales. Otros juran haber escuchado al señor del costal pidiendo por trapos viejos y que incluso lo han visto pasar con su costal moviéndose, están seguros que dentro lleva a los niños perdidos de mi ciudad. Unos más afortunados (o mas imaginativos), dicen que han escuchado los ritos de caballeros águila y jaguar, los tambores ancestrales y los cá...

::: Soft

. . Llego de trabajar, estoy tan cansada, que lo primero que hago es quitarme toda esta ropa que traigo encima. Primero los zapatos altos, vuelan y se azotan con el marco de mi cama y la puerta corrediza de mi closet. Al mismo tiempo que mis pies se sacuden para despojarse de los incómodos zapatos, jalo mi cabello intentando quitarme la liga que lo aprieta, quiero descansar de este dolor de cabeza que me mata. Mis ojos cansados piden desesperados sacar el maquillaje de mis pestañas, me pesan. Los colores que hace unas horas resaltaban mi mirada, ahora lucen apagados y enrojecen mi conjuntiva. Camino por mi pasillo del cuarto de mi habitación al baño. Giro la llave del agua caliente. Me quito la blusa, ya no traigo cinturón. El pantalón desabotonado no baja por si solo, mis caderas lo detienen. Empieza a salir vapor del cubículo de mi regadera y entonces mi inclino para bajar un poco a fuerza mis pantalones. Ya en ropa interior, me miro en el espejo. E...

::: Dejavú

. . Él, un oficinista de actualidad. Ella, una simple secretaria. Trabajar todos los días con la misma gente, los mismos temas, las mismas estructuras, los mismos paisajes, la misma comida... Sería un martirio (un poco mas de lo ya desesperadamente normal), de no ser por la ansiedad que cada mañana alimenta a su imaginación. Las primera vez no ubicaba el origen de ese sudor frio matutino. Despertaba ansioso, como cuando tienes un sueño del que despiertas de pronto, en pleno transcurso de la historia y al final, sudando, empapado, no recuerdas nada. Pasó varias veces al grado de no querer dormir pues terminaba mas cansado al día siguiente. Era tan fatigante tener que aguantarse el vértigo de querer unir piezas sin forma y sin color, desear armar un rompecabezas del cual nunca abrió el paquete. Las dos semanas mas delirantes de su vida después de aquella ocasion en la que dejó de fumar. Un día, o mejor dicho: una mañana, el estrés desapareció. Su cuerpo, ya acostumbra...

::::: Desencuentros

. . Comían en el mismo lugar aunque no siempre a la misma hora. Ella se sentaba diariamente en la barra de aquella fonda, es menos deprimente comer en un espacio destinado a un solo comensal, en línea como si fuera una banda de producción en serie; que sentada sola en una mesa con cuatro sillas, con otras cuatro mesas a su alrededor, con por lo menos dos personas en cada una, ensordecida del bullicio de sus conversaciones. Él con una seriedad que determina que sus dias casi nunca son "sus dias". Ojos redondos y grandes por naturaleza pero minimizados por el fruncir de su entrecejo. Nariz redonda "de bolita", labios gruesos, potencialmente mordisqueables, cabello medianamente largo, despeinado, enredado por sus rizos. Su piel es de tono muy claro, pero no rubio, ni albino, ni pelizrojo, es mas bien castaño. Se percató ella sin querer mientras buscaba el salero en la barra. Al parecer, no se tomaron ni el mínimo interés, ni siquiera tuvieron que ignorarse, solo s...