jueves 8 de diciembre de 2011

:::: Al filo de...

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Y ahí estabas, frente a todos.
Yo veía con cuidado tus labios hablar sin importar lo que decías.
Son tus labios tan bien formados, que me es inevitable imaginar de todo con ellos: desde verlos hablar de ciencia, hasta las perversiones que sé, también piensas de mi. O mejor aún, callarlos con un suave toque de mi lengua, verlos buscando otros labios, tanteando una piel morena, husmeando en rincones húmedos, amargos, rinconeras de mariposas o ratones rabiosos.

Imaginé cómo de ese hueco delineado salía una sanguijuela hambrienta, ansiosa de beber un poco se sangre viscosa, pero aún tibia. Un bicho voraz que no espera a que su víctima escurra de la herida; se escabulle cínica hasta tocar la superficie, en su parte más sensible y entonces, clava... y penetra profundo y succiona, extrae, vacía y al final, después de haber bebido casi todo, tiene el descaro de todavía lamer, para no desperdiciar ni siquiera un poco.

Vi unos ojos, unos que al cruzar mi mirada incesante, conectaban silenciosamente. Nadie debía darse cuenta de esa comunicación sin palabras ni gestos. Y debo confesar que eso me exitaba, incluso ahora que lo plasmo y lo recuerdo, me llena de consquilleos promiscuos.

Su mirada es tan fuerte, que cuando dirigía sus pupilas hacía mí, todos los demás se congelaban. Podía ver como con sus ojos me desnudaba, me veía ahí sentada sin nada. Me quitaba hasta el más sencillo listón, excepto esos zapatos altos. Los que siempre que se lo voy a ver, elijo con especial dedicación. En ese momento, mientras todos ven al frente atentos e ingenuos, yo me vuelvo transparente, invisible, imperceptible; me quedo tan solo con esos 15 centímetros de más punteando mis talones, los dedos de los pies soportando mis 52 kilos de masa corporal al natural. Y de pie, ahí nada más, inclino mi tronco hacia el frente y coloco mis codos sobre el respaldo del sillón que me da su espalda. Mientras recargo mi barbilla sobre las palmas de mis manos frías, posiciono mi culo inquieto hacia atrás, levantándolo descarada y bajando la cabeza suficientemente para dejar ver, desde tu posición, mi espalda semi completa: anunciándo y encaminando tus deseos.

Desde donde estás vez casi todo: mis ojos, mi boca, mi lengua provocándote, mi cabello cayendo alrededor de mi cuello, mis brazos enmarcando triangularmente mis senos prendidos, mi culo invitándote a tomarlo con las dos manos, mi espalda con su surco, ese que siempre se antoja como canaleta de tus aguas. Y el sillón, ese que aunque parezca no estorba, me juega el papel de telón de la escena. Ese que cuando se levante, dejará ver la obra maestra completa.

Ese sillón es mi aliado. Cansada de ondear mis caderas a tus mares, me voy rodeando el sillón: de sus espaldas, a sus cojines confortables en los que me siento. Ahora, aún más cerca de ti, puedo quedarme a la orilla de su asiento, quedando apenas una parte de mis nalgas marcadas en la piel de su superficie. Aprovechando mi ubicación, abro las piernas como muchachito.

- "Cierra las piernas pinche escuincla. Pareces un muchacho" - Me decía mi madre.

La delicadeza rosada de las niñas y mi género, nunca me favorecieron. Tosca, bruta, gritona, silvestre. Así de fácil, sólo las abrí. Te mostraba lo que te desesperabas por tener. Abre y cierra, cierra y aprieta, cruza las piernas y muérdete los labios. ¿Ves cómo escurre?

Escurres, te derrites, veo como te mojas. Te vienes en sudor.

- "Un minuto, ya vengo" - Dices mientras vas al baño.

Imagino lo que fuiste a hacer. Tenías que vaciar ... o llenar el frasco.

Y mientras tu me ves a través del espejo, yo te miro sobre la orilla de esta mesa, poniendo a remojar las yemas de mis dedos para después lamer la miel que los arruga.

Ustedes sigan, atentos, viéndolo hablar y escuchándolo posar; que mientras tanto, él y yo podemos continuar comiéndonos.




... Remojando mis barbas en mieles de hormigas y granos de arroz

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domingo 13 de noviembre de 2011

Ojos y Oidos abiertos

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"Lee entre líneas y escucha entre susurros"

Eso pienso cuando pienso en tí.

Porque no puedo dejar de incluirte en mis plegarias y pensar que deseo que te encuentres siempre bien.
Porque siento bonito cuando te tomo de la mano y caminamos por ahí.
Porque veo tus ojos, verdes como aceitunas y los imagino brillando, esperando ver las luces de colores.
Porque giro a tus oidos y puedo ver las enredaderas digitales entrar a los caracoles que las decodifican.
Tienes Modem Multitask.


Se lo que es flotar entre notas musicales y ver como a cada paso se exprimen y expulsan gotitas de jugo de limón que se te metan en los ojos y arda y chilles para que deje de doler. Y despues pescar las lagrimitas aciditas y que sepan a cerveza michelada. Y que te dejen ha lengua verde como Monstruo y bailes como Muñeca Vodoo.

Te imagino y te veo vestida de caramelos, sobre algodon rosa de azúcar.
Te recuerdo y me acuerdo, me acuerdo y soy muy feliz. Tu me has hecho feliz.

Te quiero y has hecho mi vida mejor. Te quiero y contemplo en mi vida aún más, libre !!!

Siempre Libre !!!
Sola o acompañada pero Libre y Feliz !!!

Conmigo o sin mi, pero siempre Juntas.

Porque eRRes para mí, mas que una mejor amiga.
Erres tan importante, que serás siempre mi Doble "R".

Te quiero Amore.





... Para que siempre que no recuerdes, te acuerdes de mí.
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domingo 4 de septiembre de 2011

::: Cuatro gracias que antesceden un silencio necesario

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El primero, un agradecimiento sincero y cortéz, acompañado de una explicación del futuro silencio.

El segundo, un agradecimiento que procede una corta afirmación.

El tercero, un agradecimiento finalista de una petición en negativa.
Un: por favor, a la declaratoria repetitiva de silencio.

Pero no, como aparente necedad natural e inherente a tu género acaparador, continúas tu
discurso apabullante y entrometido. Su cuidado en no ofenderte por tu falta de pericia en nunca leer lo explícito, da venida al cuarto y definitivo: Sí, "muchas gracias"



.... Dejaré mis espacios a la guarda de silencios quebrantados por tu voz

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jueves 25 de agosto de 2011

::: Me peiné con tu peine

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Le rugía el estómago, creo que no había cenado nada.
Había dejado de fumar y eso le generaba ansiedad profunda. Lo sabía porque sus dedos ya no olían a tabaco quemado.
Sus ojos se veían cansados, lo cual me deja claro que está por cruzar, pero aún no da el paso final.
Dejó de usar su perfume dulce: ya no quiere oler a niña suave, aunque eso deje notar su olor a día pesado, citadino y asquerosamente multitudinario.
Su piel se ve reseca, sigue sin tomar agua suficiente, cree que con eso dejarán de fluir.
Sus labios blancos me hacen pensar que dejó de besar bocas inquietas.
Su cuello ya no deja ver la sensualidad de tronco largo de jacaranda, cuyas raices torcidas y simetricamente organizadas, delimitaban la belleza de hombros desnudos.
Dejó caer la ropa y miro desde la punta de su cabello hasta la punta de sus pies.
Pese a todo, su cuerpo aún luce tan bello.
Pese a todo, su mirada continúa sosteniendo mis deseos.

Su mirada perdida, su mirada profundamente perdida, su mirada aparentemente esquiva.

Pero no, hay algo en su mirada que me atrapa. Pese a que el motivo de mi presencia aquí: en sus manos, era uno completamente diferente. Lo era, desde mi origen animal.

Mi origen vanal se transformó al momento en el que la profundidad lejana penetró el agua del lago vertical. Me convirtió en objeto doloso sin preguntar.

Pero aquí, ante este vacío tramposamente doble moralista, me he perdido. Y ahora, solo quiero pensar en acariciarte, rasguñarte, jalarte, arrancarte un poco ...




... "fragmentos de conversaciones inanimadas"


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:: Solo dormimos juntos...

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Te juro que no fue nada.
No es lo que tu crees.
No es lo que parece.
Solo dormimos juntos.

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..."Con un ojo a la esquina de esa ventana"


martes 7 de junio de 2011

::: Por qué habría de mentir?

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(Imaginé que habría sido lindo así)

En casa, sola, luz muy suave, cortinas cerradas, madrugada, un cigarro, sonidos lindos, con vino, llorando despacito, ese llanto que sabe rico... pensando en tí.

Pero no, no son así las cosas. No siempre sale como uno quisiera y solo fui yo, llorando medio a escondidas, a la vista de todos, con ese ruido de multitudinariedad.

Pensaba no decirlo, dicen que lo mejor cuando terminas una relacion es acabarla de tajo y cortar los lazos por siempre: no llamar aunque puedas hacerlo, no decir "te extraño" porque demuestras tu debilidad, no vale la pena llorar por alguien así, "te mereces algo mejor".

No quiero decir que sean falsas las frases anteriores, tienen su parte de verdad cada una, pero si quiero defender una cosa: el aceptar nuestra condicion humana y sus multiples desventajas tal y como aceptamos sus beneficios; es indispensable para sentirme mejor.

Pensaba no decirtelo aunque lo sienta todo el tiempo, pensé también llamarte y contartelo de viva voz, pensé escribirlo en una carta y hacértelo llegar con palomas mensajeras que te pican con un "you have a message"... Pero, he de aceptar que tiemblo del miedo de no obtener respuesta, que no contestes mi llamada, que nunca respondas a mi e-mail.

Así que por eso, preferí dejarte mi declaración aquí, donde alguna vez me buscaste y encontraste, donde sabes que siempre aunque sea intermitentemente estoy, donde plasmo lo que no siempre puedo decir, donde traslado lo que necesito sacar para no explotar, donde siempre dejo los restos de la piel.

Y mi mensaje es:

Te extraño,
veo las tardes grises y pienso en ti.
Huele a lluvia y entonces te recuerdo,
escurren los vidrios de rocío y
les dibujo historias que pudieron haber sido de los dos.

Te extraño,
con miedo de aceptarlo y que me digas que no.
Con ansiedad de esperar un mensaje que nunca retornó,
con tristeza de simplemente no digas nada,
o me digas que sí, que está bien pero nada más.

Te extraño y todos dicen que no debo hacerlo,
que llorar no es para mi,
que lo mejor está por venir,
que todo tiene una razón.

Me dicen muchas cosas y me creo otras.
Me retracto de imaginar como o quien estás.

Me regaño de tenerte aun en mi memoria,
pero eres parte de mi, de mi historia.

Te extraño, te pienso, te lloro.
Te quiero, te amo, pero ya no te llamo.


Y espero también, sin tenerlo que decir,
que sepas lo que siento por tí.

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domingo 15 de mayo de 2011

::: Suspirando... te

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Hay canciones que invariablemente me hacen pensar en ti.
Me duelen y a veces me hacen llorar.

Recuerdo y acierto en que ha sido increible pese a todo.
Siempre te tendré dentro de mí.
Aún cuando estar juntos no sea una opción.

Y es como...
Como esos suspiros que debes sacar para no ahogarte.
Y cuando los sacas, sientes como se va con tu aliento parte de Tí.

Como te quedas un poco Hueco.

Suspiro a suspiro te vas desmoronando y aún así debes de seguir de pie.
Caminando sobre la orilla de la Playa, del hogar.

Y lo único que reconforta al andar, es sentir la espuma reventar en tus pies descalzos.

Amo lo que fué, lo que fuimos.
Aún cuando muchas veces me hizo sentirme sola, paradojicamente, tanto como cuando fuí la mujer más plena.

Decir todo esto puede no estar bien,
pero debía decirlo para evitarme implotar.

Debia suspirarlo...


Suavecito y al oido,

para que lo escuches entre sueños

y creas que nunca sucedió.

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